La siguiente guía tiene como fuente Lectionautas, difundido por el Departamento de Animación y Pastoral Bíblica de la Conferencia Episcopal Argentina, elaborado por monseñor Damián Nannini (Obispo de San Miguel).

Marinus van Reymeswale. Parábola del mayordomo infiel. Óleo sobre tabla de roble, 77 x 96,5 cm. Viena, Kunsthistorisches Museum
Preparación espiritual
Espíritu Santo, ora en mí.
Espíritu Santo, ora en mi comunidad.
Espíritu Santo, ora en el pueblo Dios.
Espíritu Santo, ora junto a todos y en todos
para que este mes de la Biblia
sea
tiempo de escucha, gracia y misión compartida.
Amén.
Evangelio según San Lucas 16,1-13 – 25° domingo del Tiempo Ordinario
1 Jesús también les decía a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado de dilapidar sus bienes. 2 Entonces lo mandó llamar y le dijo: “¿Qué es esto que oigo hablar de ti? ¡Ríndeme cuenta de tu trabajo, porque ya no te ocuparás más de mis bienes!” 3 El hombre se puso a pensar: “¿Qué haré ahora que mi señor me deja sin trabajo? No tengo fuerzas para ponerme a trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna.
4 Ya sé lo que haré para que algunos me reciban en sus casas cuando me quede sin trabajo”. 5 Entonces llamó a todos los deudores de su señor y le preguntó al primero: “¿Cuánto le debes a mi señor?” 6 Él le respondió: “Cien barriles de aceite”. El administrador le dijo: “Toma tu recibo, siéntate y escribe que le debes cincuenta”. 7 Después le preguntó a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Él respondió: “Cien medidas de trigo”. Entonces le dijo: “Toma tu recibo y escribe que le debes solamente ochenta”. 8 Entonces el señor elogió a este administrador injusto por haber obrado con astucia. Los que se ocupan de los negocios de este mundo son más astutos en el manejo de sus asuntos con sus contemporáneos que los que pertenecen al mundo de la luz».
9 «Yo les digo: traten de conseguir amigos utilizando el dinero injusto, para que, cuando este les falte, haya quienes los reciban en las moradas eternas».
10 «El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo pequeño también es deshonesto en lo grande. 11 Si ustedes no son fieles en el uso de una pequeña cantidad de dinero, ¿quién les va a confiar la verdadera riqueza? 12 Si no fueron fieles en lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece?».
13 «Ningún servidor puede servir a dos amos, porque amará a uno más que al otro, o atenderá a uno y despreciará al otro. ¡No pueden servir a Dios y al dinero!».
Algunas preguntas para una lectura atenta
- ¿Qué le sucede al administrador de la parábola que cuenta Jesús?
- ¿Qué decide hacer en esa circunstancia y cómo lo pone en práctica?
- ¿Qué es lo que elogia su señor en este administrador injusto?
- ¿Qué consejos concretos da Jesús en relación al uso del dinero?
- ¿De qué gran peligro en relación al dinero nos advierte Jesús?
Algunas pistas para comprender el texto:
Mons. Damián Nannini
El evangelio de este domingo incluye una parábola (Lc 16,1-9) seguida de unos dichos de Jesús que prolongan el tema de la misma (Lc 16,10-13).
El relato comienza presentando a los dos personajes principales: un hombre rico y su administrador, quien es acusado de «despilfarrar» los bienes de su señor. Ante esta denuncia, la reacción del hombre rico es despedir al administrador fraudulento, por lo que le avisa que le rinda cuentas de todo.
A partir de entonces el administrador entra en una gran actividad (mental) buscando ante todo asegurarse el futuro (ser recibido en la casa de sus clientes). Consciente de sus limitaciones (no tiene fuerzas para cavar y le da vergüenza pedir) decide llamar a cada uno de los deudores y les hace una quita en la deuda para ganarse el favor de ellos. Al final el señor o dueño termina por alabar la astucia con que obró el administrador.
El punto central de la parábola es el ingenio y rapidez del administrador en la toma de decisiones en función de un futuro incierto. Y esto es propiamente lo que alaba el dueño o propietario. Se alaba su sagacidad o inteligencia para salir de una situación complicada y asegurarse el futuro; pero no se alaba su deshonestidad.
Por tanto, Jesús quiere que sus discípulos tengan la misma capacidad para tomar decisiones rápidas y creativas cuando se trata de las cosas del Reino, que son las definitivas y las propias de ellos. Si el fin es entrar en el Reino, ser recibidos en las moradas eternas (16,9), hay que obrar con la misma sagacidad e ingenio que utilizó el administrador para ser recibido en las casas de los deudores (16,4).
Para despejar cualquier duda sobre la interpretación de la parábola en el sentido de aprobación de la deshonestidad o infidelidad del administrador, se añaden unos dichos de Jesús exhortando a la fidelidad, incluso en las cosas pequeñas. Aquí fiel aparece en contraposición de injusto, deshonesto o corrupto, que es la calificación que recibió el administrador de la parábola.
Sigue luego una advertencia sobre el peligro que tiene la atracción por el dinero, al punto de poder convertirse en idolatría, o sea un falso dios al cual se sirve.
Meditación ¿Qué me dice el Señor en el texto?
La parábola de hoy, con la consiguiente e inmediata exhortación de Jesús, nos dice que debemos aprender de los hombres de mundo, de los hombres de negocios, a tomar decisiones rápidas e ingeniosas para alcanzar el fin de la vida cristiana.
El fin es claro: entrar al Reino de Dios por la puerta estrecha. Esto supone poner a Dios en primer lugar en nuestra vida y reordenar todo en función de esta opción fundamental. Y luego, ser fiel en las cosas pequeñas, que con el tiempo se vuelven grandes. Entonces la “riqueza injusta”, los bienes materiales, pueden incluso volverse un buen medio para alcanzar el fin si se sabe compartirlo y ser generoso con los pobres. En sentido positivo podemos decir que “Jesús quiere suscitar en nosotros con esta parábola cierta emulación, quiere decirnos: Estas personas no se dejan desanimar por las circunstancias; encuentran soluciones. Así pues, ustedes, que son discípulos míos, también deben mostrarse astutos, ingeniosos, buscar soluciones, incluso inesperadas”, (A. Vanhoye).
Al respecto, el Papa Francisco decía en el ángelus del 18 de septiembre de 2022: “En la historia vemos que este administrador corrupto termina con problemas porque se ha aprovechado de los bienes de su amo; ahora tendrá que rendir cuentas y perderá su trabajo. Pero él no se da por vencido, no se resigna a su destino y no se hace la víctima; al contrario, actúa en seguida con astucia, busca una solución, es ingenioso. Jesús se inspira en esta historia para lanzarnos una primera provocación: «Los hijos de este mundo —dice— son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz» (v. 8). Sucede que, quien se mueve en las tinieblas según ciertos criterios mundanos, sabe salir adelante incluso en medio de los problemas, sabe ser más astuto que los demás; en cambio, los discípulos de Jesús, es decir, nosotros, a veces estamos dormidos, o somos ingenuos, no sabemos tomar la iniciativa para buscar salidas en las dificultades. Por ejemplo, pienso en los momentos de crisis personal, social, pero también eclesial: a veces nos dejamos vencer por el desánimo, o caemos en la queja y en el victimismo. En cambio —dice Jesús— podríamos también ser astutos según el Evangelio, estar despiertos y atentos para discernir la realidad, ser creativos para buscar soluciones buenas, para nosotros y para los demás”.
Pienso que esta enseñanza de Jesús es aplicable también a la evangelización invitándonos a ser inteligentes y creativos en la transmisión de nuestra fe. Pongamos, entonces, nuestros talentos al servicio de la evangelización como nos pedía el Papa Francisco en EG 33: “La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Una postulación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía.”
Continuamos la meditación con las siguientes preguntas:
- ¿Utilizo mis capacidades humanas en el servicio del reino de Dios?
- ¿Soy hábil para las cosas del mundo y torpe con las cosas de Dios?
- ¿Elijo con sabiduría lo que más me ayuda en el seguimiento de Jesús?
- ¿Lucho por ser fiel aún en las cosas pequeñas?
- ¿He sentido la tentación de la idolatría del dinero?
Oración: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?
Gracias Jesús por Tu Fidelidad.
Líbrame del afán de la riqueza, del querer tenerlo todo y más.
Apártame de endiosar al dinero,
quiero vivir de verdad el evangelio.
Dame serte fiel en lo más pequeño.
Que mi honestidad no se corrompa y ni se empañe.
El Reino siempre estará en lo gratuito.
Amén.
Contemplación: ¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?
Jesús, que pueda serte fiel en lo poco
Acción: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
Me propongo compartir mis capacidades o dones que Jesús me regaló con mi comunidad.
Bitácora de grandes Lectionautas
“La prudencia es un amor que elige con sagacidad. No elige el objeto sino los medios para alcanzarlo”.(San Agustín).