La siguiente guía tiene como fuente Lectionautas, difundido por el Departamento de Animación y Pastoral Bíblica de la Conferencia Episcopal Argentina, elaborado por monseñor Damián Nannini (Obispo de San Miguel).

Alessandro Turchi (1630-1633). La huida a Egipto. Óleo sobre lienzo, 284 x 200 cm. Museo del Prado.
Preparación espiritual
Espíritu Santo, hazte presente en este encuentro con la Palabra.
Espíritu Santo, derrámate en este momento
y en cada lugar donde me encuentre.
Espíritu Santo, toca mi corazón en este tiempo de esperanza.
Espíritu Santo, ayúdame a buscar el sentido de lo eterno
junto a mis hermanos.
Amén.
Evangelio según San Mateo 1, 18-24. |Tercer domingo de adviento. Ciclo A
13 Apenas los sabios de oriente se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a
José y le ordenó: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». 14 Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, 15 donde estuvo hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
19 Al morir Herodes, el Ángel del Señor se apareció en un sueño a José, en Egipto, y le dijo: 20 «Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel, pues ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño». 21 Él se levantó, tomó al niño y a su madre y entró en la tierra de Israel. 22 Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea y 23 se fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: «Será llamado “Nazareno”».
Algunas preguntas para una lectura atenta
1. ¿Qué le manda el ángel del Señor a José y por qué?
2. ¿Qué hace José ante este pedido?
3. ¿A quién se refería la cita del profeta que se cumple ahora en Jesús?
4. ¿Cuándo se le aparece de nuevo el ángel del Señor a José y que le pide?
5. ¿Qué hace José ante este pedido?
6. ¿Dónde terminan fijando residencia con María y Jesús?
Algunas pistas para comprender el texto:
Mons. Damián Nannini
En Mt 2,13-15 se nos narra la huida a Egipto de la Sagrada Familia ante la amenaza de muerte por parte de Herodes. El motivo profundo de esta violenta e irracional reacción ante el nacimiento de Jesús es el miedo a perder el poder. Lo sorprendente es que todo esto ocurre según el plan de Dios consignado en la Escritura, tal como lo prueba la cita de cumplimiento que aquí es Os 11,1: “De Egipto llamé a mi hijo”. En el profeta este texto se refería al éxodo como gracia salvadora de Yavé-Padre en favor de su pueblo-hijo. Aquí se aplica claramente a Jesús, el Hijo. De este modo Mateo establece un claro paralelo entre el destino del pueblo de Israel y el de Jesús indicando que en la historia de Jesús se repite la historia de Israel, que Jesús comparte la experiencia del éxodo.
Como bien nos advierte L. H. Rivas, la huida a Egipto no tiene nada de romántica. Es una fuga nocturna, dejándolo todo y arriesgándose a los innumerables peligros de viajar en aquellos tiempos. Lo mismo vale de la residencia en Egipto, país extranjero, con otro idioma, otras costumbres y otra religión. Nada de esto tuvo que haberles resultado fácil a la Sagrada Familia. La fe de María y José tiene que haber sido probada en estas circunstancias adversas. Pero no pensaron en sí mismos, sino en la vida de Jesús que tenían que custodiar.
En Mt 2,19-23 se narra que a la muerte de Herodes el ángel del Señor manda a la Sagrada Familia que regrese a Israel. El punto de retorno debería haber sido Belén, en Judea; pero ante un nuevo clima de persecución terminan por establecerse en Nazaret, en Galilea.
La cita de cumplimiento de esta subunidad «será llamado Nazareno» no es identificable con certeza. Incluso la fórmula de introducción no es la habitual. Lo cierto es que mediante esta referencia Mateo busca dar razón del origen Galileo de Jesús y armonizarlo con el mesianismo davídico vinculado a Belén.
Los desplazamientos de la Sagrada Familia (ida y vuelta de Egipto) coinciden con el itinerario de los patriarcas Abraham y Jacob. De este modo se presenta a Jesús reviviendo las migraciones del pueblo de Israel en su historia.
Nos encontramos con una familia perseguida por un tirano. José y María son plenamente obedientes a la Palabra de Dios. Herodes planea el mal, quiere matar a Jesús, pero Dios como Señor de la historia se anticipa a los crueles designios del tirano y salva la vida del Niño. La Sagrada Familia se salva por su fidelidad a la Palabra de Dios manifestada por el ángel del Señor.
Meditación ¿Qué me dice el Señor en el texto?
Esta Fiesta de la Sagrada Familia se celebra el domingo siguiente a la Navidad como una prolongación de este misterio. Con su Encarnación Dios ha santificado al hombre, lo ha redimido. Pero no sólo al hombre considerado individualmente, sino al hombre con sus vínculos más profundos y vitales. Y aquí es donde entra, con pleno derecho, la realidad de la familia. Jesús nació, creció y vivió con su familia; y por ello la llamamos la Sagrada Familia. Y desde ella podemos y debemos iluminar la vida de todas las familias.
Al respecto decía el Papa León XIV en su homilía del 1 de junio de 2025: “Queridos amigos, hemos recibido la vida antes incluso de haberla deseado. Como enseñaba el Papa Francisco: «Todos los hombres somos hijos, pero ninguno de nosotros eligió nacer». Y no sólo eso. Apenas nacemos, necesitamos de los demás para vivir; solos no lo hubiéramos logrado. Se lo debemos a alguien más, que nos salvó, se hizo cargo de nosotros, de nuestro cuerpo y también de nuestro espíritu. Todos nosotros vivimos gracias a una relación, es decir, a un vínculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo […]. En la familia, la fe se transmite junto con la vida, de generación en generación: se comparte como el pan de la mesa y los afectos del corazón. Esto la convierte en un lugar privilegiado para encontrar a Jesús, que nos ama y siempre quiere nuestro bien”.
El ejemplo de la familia de Nazaret puede traducirse en algo muy práctico como lo propuso el Papa Francisco en el Ángelus del 29 de diciembre de 2019: «María, José, Jesús: la Sagrada Familia de Nazaret que representa una respuesta coral a la voluntad del Padre: los tres miembros de esta familia se ayudan mutuamente a descubrir el plan de Dios. Rezaban, trabajaban, se comunicaban. Y yo me pregunto: ¿tú, en tu familia, sabes cómo comunicarte o eres como esos chicos que en la mesa, cada uno con un teléfono móvil, están chateando? En esa mesa parece que hay un silencio como si estuvieran en misa… Pero no se comunican entre ellos. Debemos reanudar el diálogo en la familia: padres, madres, hijos, abuelos y hermanos deben comunicarse entre sí… Es una tarea que hay que hacer hoy, precisamente en el Día de la Sagrada Familia. Que la Sagrada Familia sea un modelo para nuestras familias, para que padres e hijos se apoyen mutuamente en la fidelidad al Evangelio, fundamento de la santidad de la familia”.
Continuamos la meditación con las siguientes preguntas:
1. ¿Qué calidad de tiempo le dedico a mi familia?
2. ¿Trato de compartir la fe y las fiestas con mi familia?
3. ¿Me preparo para formar una familia que tenga como roca sólida a Jesús?
4. ¿Trato de conocer el plan de Dios sobre mi vida para seguirlo?
5. ¿Acepto que el matrimonio es una vocación y un camino de santidad?
Oración: ¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?
Gracias Jesús, María y José por la vida que llevaron.
Queremos que en lo cotidiano sean nuestros compañeros.
Les pedimos por todas las familias, por cada matrimonio.
Que la fidelidad de ustedes llegue hasta hoy y nos impulse
a transitar juntos por este camino de santidad.
Amén.
Contemplación: ¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?
Jesús, María y José ayúdenme a ser fiel al plan de Dios.
Acción: ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
Durante esta semana me propongo acercarme a alguien de mi familia para compartir un
tiempo de calidad.
Bitácora de grandes Lectionautas
«El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz”, San Juan Pablo II.